VILLARRICA; UNA OPORTUNIDAD PARA HACER CIUDAD
Recientemente, el Ministerio de Obras Publicas ha presentado su proyecto de construcción de la costanera de borde lago para nuestra ciudad. Como estamos acostumbrados, se nos ha presentado un proyecto donde se han desoído, tanto las observaciones de la ciudadanía, como de nuestra Corporación.
Las Ciudades son entes complejos y particulares, con problemas específicos, que requieren de soluciones adecuadas.
Estas soluciones deben venir del estudio cuidadoso del problema y no repetir esquemas urbanos obsoletos, de rápida aplicación, que ya están probados que no funcionan.
Nuestra idea del camino que conectara con Pucón en forma rápida, siempre fue un camino de circunvalación que a su vez, se estableciera como limite urbano del desmedido crecimiento poblacional de Villarrica. Por lo tanto no nos parece adecuada la idea de desplazar todos estos flujos por el centro de la ciudad y luego por la costanera, que es la única oportunidad de acercarnos al lago.
Sin embargo, como sabemos que el urbanismo en Chile es una herramienta política para “desarrollar” nuestras ciudades, es que creemos que ya no es adecuado oponerse a esta intervención, la cual tiene planificada su licitación para Agosto de este año.
No nos oponemos a la construcción para ejecutar una costanera en Villarrica, por el contrario, siempre hemos estado a favor y trabajado en la consecución de la misma. Pero soñábamos con una costanera mas amable, de flujo pausado, de ritmo peatonal, de paseo, donde hubiera un espacio de encuentro ciudadano y turístico y no una carretera de alta velocidad.
Como arquitectos siempre pensamos que todo se puede mejorar. Y es por esto que creemos que el diseño de la misma puede y debe ser mejorado antes de su llamado a propuesta.
El Ministerio propone en el área de costanera, un trazado recto de doble vía con una velocidad de diseño de 60Km/h, con un terraplén y un muro de contención de aprox. cuatro metros de altura y una longitud de aproximadamente de 1,6 km. con accesos al lago cada doscientos metros (aproximadamente dos cuadras) el uno del otro.
Escasean en el diseño las áreas verdes sólidas, los encuentros con el lago y la calidad del diseño en general.
Con un presupuesto de casi ocho millones de dólares, estamos hipotecando la costanera a la delincuencia que se generara a los pies del citado muro, a los atropellos que ocurrirán para querer alcanzar el lago y a la barrera que se construirá para limitar la ciudad y el lago.
El trazado recto del muro de contención nos parece poco apropiado. Proponemos un trazado mas suelto, orgánico, escalonado, donde se facilite la relación natural con la playa y con más accesos a la misma. Eso además, le daría a las veredas una característica más de permanencia, equilibrando la relación peatón-automóvil, al generar pequeños lugares sutilmente retirados del flujo peatonal, favoreciendo de esta forma el encuentro ciudadano y el uso de tan esperada costanera.
Un muro de contención “aterrazado”, da origen a paisajismo, las ciclo vías están bien, pero las bajadas a la playa son muy pocas y son necesarias. Es más seguro, y más amable para el usuario. Además disipa mejor la energía de las olas, especialmente en días de puelche. Por otro lado, un muro aterrazado, permite poder ver desde cualquier parte, los puntos ciegos que un muro recto deja en la unión con la playa, haciendo la playa más segura y evitando zonas oscuras y desprotegidas de la vista y control. Esto es fundamental, si consideramos que el proyecto sólo contempla cuatro bajadas al lago, tan propensas a servir de refugio para la comisión de todo tipo de delitos.
Se trata nada más y nada menos, de la Costanera de Villarrica, un hito que marcará la ciudad para siempre, y que debe ser tratado con la mayor delicadeza y cuidado.
La velocidad de diseño (60 Km /h ) nos parece excesiva. Pensamos que por lo recto del diseño, la pendiente al inicio de la costanera viniendo de Pucón, y por ser la alternativa corta y rápida para pasar por Villarrica, (Carretera 199), la velocidad “real” en la costanera será aún mayor y claramente, no bastará con poner un letrero de velocidad máxima, y menos colocar los horribles, molestos, y poco creativos “lomos de toro”. Hay otras maneras de resolver el problema.
Por lo mismo, proponemos que los pasos peatonales, sean al mismo nivel de las veredas de al menos 5 o 6 metros de ancho, y con cambio de textura en el pavimento (tal vez una textura intermedia entre la vereda y la calzada). Cumplen la misma función que los lomos de toro, pero pensando en el peatón la solución es mas humana, y el automóvil deberá adecuarse al ritmo del peatón. Es mejor para nosotros y mejor para el turismo.
Que el pavimento del tramo en pendiente que une la “costanera” con el camino Villarrica Pucón, sea de una textura rugosa (tal vez un empedrado) que “incentive” bajar la velocidad, y recuerde que estamos en un lugar turístico, mas cercanos a la naturaleza y que usamos materiales naturales.
Jamás nos opondremos al progreso. Pero siempre estaremos pensando en lo mejor para nuestras ciudades. Llevamos muchos años sin costanera y nos merecemos una de calidad. No solo un camino de conexión rápida entre dos ciudades.
Estamos seguros que si el Ministerio de Obras Publicas, esta vez, actúa con altura de miras, e incorpora las sugerencias que realizamos los Arquitectos de la Araucanía Lacustre, se logrará un resultado sustancialmente mejor, más seguro, mas hermoso, más natural, (vendemos naturaleza) y será una solución a largo plazo que finalmente mejorará la calidad de vida de todos los habitantes de este privilegiado lugar.
Manuel Gaete Winkelmann
Presidente
Corporación de Arquitectos de la Araucanía Lacustre.
Villarrica, Junio de 2007.
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